jueves, 22 de marzo de 2012

Mis primeros 3 años de vida en casa


Estuve feliz como la vida misma, adorada y querida por todos. La única niña de la familia, la única nieta, tanto como para mis abuelos paternos, como para mis abuelos maternos, y la única sobrina para mis únicos tíos.
Tuve todo lo que quería y más. Tanto como en navidades como en mis cumpleaños, recibía muchos regalos, pero aun así, supieron enseñarme a no ser una niña malcriada, ni caprichosa.
Me han enseñado a valorar las cosas sencillas de la vida, como por ejemplo que aunque no tengan valor monetario, si lo tengan espiritual. Me hacen más ilusión las cosas sentimentales, como por ejemplo, un escrito de mi madre a que me compre un reloj.
Mis abuelos me dieron muchísimo cariño, me cuidaron como una princesa, me daban de comer lo que más me gustaba, aunque yo era bastante mala comedora y sufrían por ello. Mi abuela paterna, me daba el biberón en mi habitación, en la cual al levantar la persiana, se veía la virgen de Guadalupe y ella, cuando yo iba por la mitad del biberón y no quería más, miraba hacia el santuario de Guadalupe y rezaba para que yo lo terminara. Así, para poder darle la alegría a mi madre cuando viniese de trabajar.
Tengo muy buen recuerdo de estos años en casa ya que la familia, es una parte muy importante en estos primeros años de vida.

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