La educación, en cuanto heteroeducación, es la ayuda que se
presta a otro, en su tarea de crecimiento personal.
La intervención educativa es un servicio que se justifica
por las necesidades del educando y que deberá siempre respetar su libertad y
fomentar su autonomía solidaria.
Entre un profesor y un alumno tiene que existir el principio
de intervención educativa ya que el profesor también se tiene que encargar de
preparar a sus alumnos en un sentido personal.
El profesor siempre debe de estar dispuesto a ayudar. Si un
alumno tiene una necesidad autentica, el educador no sólo tiene derecho a
intervenir sino que tiene obligación moral de hacerlo.
Para ser un buen educador se tiene que tener una cierta
madurez ya que el educador aporta al educando su propia madurez personal más
cualquier otra cosa.
El método apropiado para una buena enseñanza no es una
cuestión mecánica. Lo que se debe hacer es descubrir y practicar un estilo
personal, ya que esto genera ilusión, en el educador y motivación, en los
educandos.
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